Una flotilla tiene muchos costos pequeños que, sumados, hacen la diferencia entre ganar y perder. El primer paso para bajarlos es verlos.
1. Rutas y kilómetros
Comparar la ruta planeada con la real muestra desvíos, vueltas de más y paradas que no estaban previstas.
2. Horas muertas
Tiempo detenido en lugares que no son clientes, uso del vehículo fuera de horario y motor encendido sin trabajo.
3. Combustible
Consumo por unidad y por chofer, cargas y extracciones. Es donde más rápido se ven resultados.
4. Mantenimiento a tiempo
Un cambio de aceite atrasado sale más caro que el cambio. Los avisos por kilometraje real evitan unidades varadas.
5. Costo por kilómetro de cada unidad
Con todo junto, se puede saber qué vehículo conviene reemplazar y cuál está rindiendo bien.
Toda esta información sale del mismo GPS, en reportes automáticos. Vea cómo funciona la administración de flotas.